¡Hola mundo!

Los alumnos de 6to año de la E.E.A.T. Nº 153, Micaela Viola,  Daniela Giménez, Gonzalo Aguilar, Gabriel Smith y Facundo Marrón junto a nuestro docente a cargo del proyecto Martín Gorostegui,  tenemos el agrado de acercarles parte de la historia de nuestra escuela. En primera instancia presentamos el  origen del nombre (Horacio Mann).

El 11 de septiembre es el Día del Maestro en homenaje a Domingo Sarmiento y a Horacio Mann, pedagogo norteamericano. La trayectoria de ambos fue reconocida por la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas, realizada en 1943.
Sarmiento dio a la educación argentina el formar docentes para una escuela pública, laica, mixta, gratuita y obligatoria, el llamado normalismo. 
La historia cuenta que Sarmiento fue enviado en 1845 por el ministro de Instrucción Pública y luego presidente, Manuel Montt, a Europa y Estados Unidos, para estudiar nuevos métodos de enseñanza. Sarmiento ya había fundado en 1842 la primera Escuela Normal de Maestros de América Latina, cuyo semillero de docentes posibilitó en seis años la apertura de 72 nuevas escuelas en Chile. En los Estados Unidos comprobó cómo Horacio Mann formaba a las maestras y lo impresionó particularmente la Escuela Normal de Newton Eats, cerca de Boston, de donde sacó el modelo que aplicó más tarde en Chile y en nuestro país.

Primeros años

Hijo de Thomas y Rebecca (Stanley) Mann, Horace nació en una antigua granja en el pueblo de Franklin, Massachusetts. Sus padres eran pobladores de escasa educación pero de carácter admirable, por lo que les impartieron a él y a sus cuatro hermanos hábitos de trabajo y altos ideales. En este escenario, su infancia fue bastante infeliz, marcada por la pobreza, trabajo agotador, sumisión y miedo. Sumado a esto, los métodos de estudio en su distrito escolar eran poco alentadores, los maestros mal preparados y la disciplina muy severa (1).

Sin embargo, pudo superar las limitaciones que le imponían una escasa educación y estudió por sí mismo leyendo de la biblioteca de su pueblo, como así también tomó clases particulares mientras se ganaba la vida como profesor itinerante de latín. Principalmente autodidacta, Mann fue aceptado a los 20 años en la Universidad de Brown. Allí comenzó a interesarse en la política, la educación y la reforma social. Durante su graduación, dio un discurso acerca de los avances de la raza humana, a través de los cuales la educación, la filantropía y el republicanismo podrían combinarse en beneficio de la Humanidad (2).

Compromiso con la Educación

Horace Mann, a menudo llamado en Estados Unidos el “Padre de la Escuela Pública”, comenzó su carrera profesional como abogado y legislador. Cuando fue electo Secretario del recientemente creado Consejo de Educación de Massachusetts, en 1837, utilizó su puesto para llevar adelante importantes reformas educativas. Asimismo, encabezó el Movimiento por la Escuela Pública, luchando para que cada niño recibiera una educación básica sustentada con los impuestos locales. Su influencia pronto se expandió más allá del Estado de Massachusetts, a medida que más Estados hicieron suya la idea de educación universal.

El compromiso de Mann por la educación pública se desprende de su convicción de que la estabilidad política y la armonía social dependen de la educación: un nivel básico de alfabetización y la inculcación de ideales públicos comunes. En sus palabras: “Sin restar valor a ninguna actividad humana, puede afirmarse con seguridad que la Escuela Pública… debe convertirse en la más efectiva y benéfica de todas las fuerzas de la civilización”. Mann creía que la educación pública era central para una buena ciudadanía, para la participación ciudadana y para el bienestar de la sociedad (3).

Los Seis Principios de la Educación de Horace Mann son:

1.- Los ciudadanos no pueden ser ignorantes y al mismo tiempo libres;

2.- La educación debe ser pagada, controlada y mantenida por el sector público;

3.- La educación debe ser impartida en escuelas que reciban niños de todos los orígenes y sectores;

4.- La educación no debe ser sectaria;

5.- La educación debe ser impartida usando los principios de una sociedad libre;

6.- La educación debe ser impartida por docentes profesionales y bien entrenados (4)

Influencia de su Obra

Horace Mann fue influyente en el desarrollo de escuelas para el entrenamiento de docentes y durante los primeros intentos de profesionalizar la enseñanza. Él sabía que la calidad de las escuelas rurales necesitaba ser mejorada, y que la enseñanza era la clave para conseguirlo. Reconoció, además, que el cuerpo docente de la nueva Educación Pública debía estar compuesto preferentemente por mujeres, y peleó con fuerza (quizás, para los parámetros contemporáneos, incluso de manera insultante) en favor del reclutamiento de mujeres para el cargo de docentes, por lo general a través de las Escuelas Normales. Todo ello como parte de la determinación avasallante de Mann por crear un sistema educativo efectivo, secular y universal en los Estados Unidos (5).

Los ideales educativos de Mann fueron incorporados en sus doce reportes anuales como Secretario del Consejo de Educación de Massachusetts, en el cual él discutió numerosos tópicos relacionados a la educación: la administración de los colegios, la currícula, la enseñanza, las construcciones edilicias, el trabajo infantil, las bibliotecas escolares, los delitos, la historia educativa de Massachusetts y la educación en Europa. A través de sus discursos, consiguió apoyo público para la educación.

El trabajo realizado por Mann y las reformas por él llevadas a cabo tuvieron una influencia duradera, tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo. Él resumía sus ideales educativos mediante la siguiente afirmación: “En una república, la ignorancia es un crimen”. Y podría decirse que dedicó su vida entera a este ideal (6). Más aún, el sistema impulsado por él en Massachusetts fue ampliamente copiado por otros, a medida que los avances en la educación pública y en los colegios secundarios progresaban en el resto de la Nación. Calvin Stowe en Ohio, Caleb Mills en Indiana, John Pierce en Michigan y Calvin Wiley en Carolina del Norte siguieron la línea impuesta por Mann .

https://horaciomann.wordpress.com/2015/06/05/hola-mundo/

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